Nave Lewis quiere ser símbolo de Monterrey

2007 Grupo Editorial Milenio

   

 

 

Actualmente la Nave Lewis alberga a las dos exposiciones más emblemáticas del Fórum Universal de las Culturas: Isis y la Serpiente Emplumada y América migración. Sin embargo, el deseo de su principal restaurador es visionario: “Quiero que se convierta en un símbolo para Monterrey”.
Eso es lo que espera Óscar Martínez Garza, arquitecto de profesión y encargado del proyecto de la restauración del viejo Molino de Combinación Lewis, del ahora llamado Centro de Exposiciones del Parque Fundidora (Antigua Nave Lewis).
Después de casi tres años de planeación, rescate, restauración y acondicionamiento, el principal responsable del proyecto comparte sus experiencias sentado en una mesita del área de cafetería, con decenas de personas caminando en los alrededores.
“Esto lo considero como parte del pago de mis honorarios; quiero que la gente llegue y sienta suyo el lugar”, expresa el arquitecto Óscar Martínez Garza mientras apunta a la extensa fila que desea entrar a la exposición Isis y la Serpiente Emplumada.
Desde el comienzo del rescate, relata, se visualizó al espacio con deseo de vida prolongada, de un recinto que se vuelva natural entre los regiomontanos y que sus funciones sigan respetando el objetivo principal por el cual fue rescatado: convertirse en el mejor museo de México.
El inmueble, que data de 1955, estaba devastado al comienzo del proyecto. Sólo unas estructuras metálicas, los soportes, vigas y techos le daban forma a una enorme construcción que parecía más propensa al derrumbe que al rescate.
Martínez Garza visualizó la revitalización de la “serpiente de acero” bajo tres valores primordiales: Primeramente, que conservara su valor histórico; segundo, que fuera un espacio funcional; y tercero, que se convirtiera en un símbolo para los regiomontanos.
“Quería que fuera un inmueble muy fuerte, conceptualmente hablando, quería que se impusiera, y uno de los tres valores que te mencioné estaba enfocado a eso, que la Nave Lewis se convirtiera en un símbolo para los regiomontanos”, señaló el restaurador, quien presume en su currículo haber realizado los proyectos del Museo del Vidrio y el Museo Metropolitano.
El principal reto de esta restauración fue la de convertir a la antigua Nave Lewis en un edificio cerrado, ¿la razón?, sencillamente porque este inmueble no contaba con paredes en sus 235 metros originales de longitud.
“Tuvimos que recurrir al vidrio para respetar la imagen del lugar”, mencionó Óscar Martínez Garza. ¿Pero no se vuelve más complicado trabajar con vidrio, en cuanto a la climatización del espacio interno?, se le preguntó. “Claro, representó un importante reto de ingeniería controlar eso que señalas; tuvimos que recurrir a una película especial que cubriera los cristales, así como un tinte especial que fungieran como aislante térmico”, explicó.
Con más de 300 visitantes en casi 70 días de apertura, el principal reto de la “serpiente de acero” es mantenerse sustentable, pues ahora sus 250 metros lineales representan un alto costo que solventar.
“Hasta donde yo sé, aún no se define cuál será el futuro de este espacio, lo que te puedo decir es que el espacio está diseñado para que sea sustentable, ya sea con su teatro, con su restaurante y las posibilidades que el lugar puede ofrecer por sí mismo”, detalló el arquitecto.

Monterrey. Gustavo Mendoza Lemus

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